Y
Y…
Y entonces dudé de mis pensamientos
estando en la inmediatez de los hechos;
y negué mi certeza y hasta mis ideas.
Y al acabar el instante de incertidumbre
y sentir la soledad del desabrigo
a pesar de cada abrazo que cobija el desengaño,
busqué en el alma el amor de mis padres.
Y así comprendí que el deseo no es tu amo
y la frustración el engaño del tonto;
y que al andar el tropiezo te forja
y el éxito sin trabajo encandila.
Y abrazo mi fe en la duda
porque allí se fortalece.
Y si no reconozco el daño de quien me dañe
y la aventura de vivir es mi guía,
habré dudado, también amado;
y habré estado persuadido.
Y sobre todo, habré marcado mi historia.
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